Las Garras del Paramecio

Sediento de Sangre estar yo ahora, los ojos se inyectan, la impotencia me enerva, trato de mantenerme, con el puño cerrado, me resigno a lo inevitable, no es mio, no lo es, las cejas caen al medio y se levantan a las costados, se me arruga el entrecejo, mis fosas nasales se abren para tener mas oxigeno, mis labios adoptan una posicion tirante en los extemos, se me erizan los bellos del brazo y me siento el hombre con mas fuerza del mundo, pero esta no se puede descargar en ninguna parte, asi que qeda dentro, dando vueltas por mis hombros, codos, pecho, abdomen, rodillas. Nadie mas lo siente, me gustaria golpear una pared hasta quebrarme los nudillos, quizas, ese dolor aplaque el que siento por dentro, ya es tarde, tu sabes que es tarde, todos saben que es tarde, pero yo continuo pensando, las imagenes en mi cabeza no me ayudan, me hacen explotar, me hacen sentir esa mezcla extraña entre tristeza e ira. Mi desocupacion no me ayuda, me estorba, me sigue dirigiendo el que pensar en esos momentos donde mis unicos compañeros son los ladridos de los perros encerrados en su casa, la luna es muy clara si la vez directamente, tal vez esos perros me esten dando consejos, consejos furiosos, que yo no escucho, y no quero escuchar, aunque la ira me consume, tambien me hace sentir vivo.
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